Síndrome de escolarización compulsiva

Una frase peligrosa, una que debemos erradicar: “Siempre lo hemos hecho de esta forma”.

La mayoría de nosotros fuimos a una escuela, todos tuvimos el mismo tipo de educación y se utilizaron los mismos métodos, el contenido académico, las mismas reglas.

¿Siempre ha sido así? En realidad no, si investigas un poco, la educación como hoy la conocemos tiene poco más de 200 años y fue diseñada para funcionar como una fábrica. Mismo modelo. Todos iguales, todo estandarizado, mismos horarios, mismas edades, mismo trato.

Se equivocaron, no somos iguales, no aprendemos igual, no tenemos las mismas habilidades, para nada nos interesa lo mismo.

¿Por qué seguimos así? ¿Por qué sigue “funcionando” (en realidad no funciona) un sistema tan viejo al que poco se le ha cambiado? Por frases como la del inicio de este artículo “Siempre lo hemos hecho de esta forma”.

Damos por sentado que la vida es tal cual la vemos hoy, el sistema está diseñado para que no cuestiones, además de desaparecer casi por completo, tu capacidad de pensar críticamente, de crear, de buscar nuevas formas de vivir, de plantearte alternativas. Es más fácil gobernarte así.

Síndrome de escolarización compulsiva

Nuestra necesidad por dar a nuestros hijos lo mejor que podemos es natural y es completamente admirable. Todos queremos lo mejor para ellos, nuestra intención siempre será buena, creemos estar haciendo lo correcto y en ello permitimos que nuestras preocupaciones por su futuro tomen decisiones por nosotros.

Nos inquieta no saber qué viene en el futuro, esa ansiedad nos come, nos trastorna y los pensamientos recurrentes son los mismos de familia a familia. Siempre tenemos en mente el “quiero lo mejor para mi hijo”, “necesito darle todas las herramientas posibles para que pueda enfrentarse a cualquier situación”, “debo darle la mejor preparación académica para que sea competitivo”, entre otras muchas frases que han pasado por mi mente y que he escuchado en otros.

Nos da miedo, tememos no “preparar” bien a nuestros hijos, tenemos dudas en cuanto a lo que estamos haciendo o sobre aquello que les proveemos.

Y ¿qué hacemos con todo esto?

Escolarizar, resulta la respuesta correcta para la mayoría de nosotros. Ya sea en una institución educativa o en casa. La tendencia es a repetir, conducirnos de la forma que conocemos es más cómodo. Entonces, llega otra de las frases peligrosas: “Yo aprendí así y mira, me ha ido bien”, pero con el mismo sentido que la primera, seguir haciendo lo mismo.

Te comparto sobre trastorno obsesivo-compulsivo para comparar lo que vivimos con respecto a la educación y nuestra necia necesidad por escolarizar, sin cuestionar, sin sentir, sin hacer consciencia de nuestras decisiones.

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad, caracterizado por pensamientos intrusivos, recurrentes y persistentes, que producen inquietud, aprensión, temor o preocupación, y conductas repetitivas denominadas compulsiones, dirigidas a reducir la ansiedad asociada.

Escolarizar parece ya un síndrome, un transtorno que está matando la creatividad de millones de niños (en palabras de Sir Ken Robinson). No nos detenemos a pensar, sentimos que es así como debe ser y no nos damos un momento para plantearnos otra posibilidad. Sé bien que es difícil salir de nuestra zona de confort, de lo conocido.

Es momento de despertar, muchos ya lo estamos haciendo o estamos trabajando para llevar el mensaje y RESCATAR a cuanto niño podamos del sistema escolarizado, tan enfermo como sus creadores. Pensado en responder preguntas que nadie ha hecho, pensado en explicarte el mundo con una serie de contenidos sin sentido en lugar de permitirte vivir en el mundo y explorar, crear y abrazar la experiencia de aprender desde aquello que amas hacer. Encontrarte contigo mismo, ser y llegar a ser.

Amo compartir y aprender, amo dedicar mi vida al aprendizaje libre, amo no tener que “enseñar”. Ha sido un camino largo, para nada ha sido fácil salir de aquello que creía era lo único que existía. Me di permiso de cuestionarlo todo, comprendí que ser maestra no me llevaría a cambiar las cosas, entendí que dentro del sistema no podría hacer mucho, nací para cambiar la realidad de muchos niños y sus familias.

Hoy decidí escribir este artículo porque en mi país, México, es 15 de mayo y se celebra el día del maestro. Me ha tocado serlo por poco más de 10 años, aunque en realidad, he disidido dejar el título atrás.

Mi propósito es claro y seguiré de pie y con todo el corazón, caminando junto a mi familia y quienes me acompañan día con día para generar cambios reales en este mundo. No me gusta llamarme “maestra”, la palabra me molesta, entre sus letras se lee el control hacia otro y eso no cabe ya en mi vida.

Me gusta pensar que soy compañera de aventuras de un montón de chiquillos que le dan color y alegría a mis días. Por ellos, vale el esfuerzo, vale mi dedicación y mi cansancio; por ellos vivo y seguiré luchando por su derecho natural a ser niños y jugar, aprender lo que les venga en gana y ser quienes han venido a ser.

Bien por aquellos que decidimos cambiar la educación, esos valientes a quienes nos “corren” de los colegios por cuestionarlo todo o poner en evidencia sus pésimas prácticas. A seguir, que hace falta mucho más.

Bien por los padres y madres que deciden saltar las reglas, desaprender lo impuesto por la escolarización y desescolarizarse junto a sus hijos, mi total admiración, estamos cambiando el mundo, desde nuestras familias, sigamos así.

 

Comencemos por cambiar la educación desde la misma palabra, comprendamos que aprender es parte de la vida y que nada tiene la escuela que ver en ello. Si aprendiste algo, te aseguro que ha sido por tu capacidad y entusiasmo, no porque la escuela te lo ha “enseñado”.

Y por último antes de terminar, te invito a cuestionarte, dejo una pregunta que me gustaría respondieras comentando en este artículo:

¿Por qué decidí llamar “Síndrome de escolarización compulsiva” a este artículo?

Como siempre, agradezco el tiempo que te has quedado a leerme.

Mi abrazo,

Zayda Cadengo

One thought on “Síndrome de escolarización compulsiva

  1. Por la forma en que la educación está matando el aprendizaje. El sistema necesita personas entrenadas, con el conocimiento justo para desarrollar una profesión, y un poco de inventiva para la mejora continua. Mientras el ingenio y la creatividad fueron amputados y enterrados en el encierro de todas esas aulas. Esa necesidad de estandarización es la causa de este síndrome (SEC). Gracias.

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