Unschoolers, juego libre y sus resultados

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Creo que una de las preguntas frecuentes sobre nuestro estilo de vida es la siguiente: ¿Qué hace un unschooler todo el día? Y la he respondido ya en mi artículo sobre “Un día en la vida de mis unschoolers”. Sin embargo, en estos últimos días ha sucedido algo lindo en nuestra familia. A partir de la libertad que tanto promuevo y como resultado de todas esas horas de juego y “tiempo perdido” es que surgió en uno de mis unschoolers, el mayor de ellos, una idea que me pareció maravillosa. Una de sus grandes pasiones es jugar videojuegos y crear con LEGO, tanto construcciones como stop motions. Y también es fanático de los YouTubers que publican videos sobre esto mismo.

Así que, recientemente abrió un Blog donde comparte sus experiencias como gamer, sus creaciones con LEGO, sus stop motions y videos que encuentra en YouTube y que le han inspirado de alguna forma.

Tiene ya tiempo diciendo que quiere comprar esto o aquello, que necesita iTunes para descargar nuevos juegos o mejorar aplicaciones que ya tiene y que utiliza para sus stop motions. Mi respuesta es esto ha sido siempre la misma: “Perfecto que necesites comprar eso ¿que podrías hacer para conseguir el dinero que necesitas?”. Y siempre su carita de decepción, no era mi intención hacerle sentir sentir mal, o frustrar su intento por conseguir dinero y comprar lo que quiere. Mi intención era otra, creí que al cuestionarle él encontraría la manera, inventaría algo nuevo o descubriría por sí mismo que puede a sus 11 años emprender y conseguir los medios para comprar lo que necesita o desea. Conozco a mi hijo, creo en él y sabía que si le dejaba con la duda, tarde o temprano llegaría de alguna manera a la idea que le permitiría obtener lo que tanto desea (comprar iTunes).

Para muchos puede parecer simple, tu hijo pide dinero, tú se lo das y punto; asunto arreglado. Para nosotros no, creemos que es valioso permitirle comprender que nada es así de simple, que esforzarse por conseguir lo que quiere le dará la satisfacción de ser él mismo quien consigue con sus medios y su trabajo, lo que quiere.

Así que llego una tarde, decidido a iniciar su sitio web; tiene la idea de crear una comunidad de niños/adolescentes gamers y creadores de videos stop motion. ¡Y me encanta su idea! Poco a poco irá añadiendo a su sitio algunas funciones que quiere y así en determinado momento ofrecerá la posibilidad de suscribirse a su club de gamers.

Creo que lo más importante aquí y que debo destacar, es el proceso que está viviendo mi hijo, el tener claro el objetivo le ayuda a caminar seguro y alcanzar su meta como resultado de su trabajo y esfuerzo.

Nuestros unschoolers tienen tiempo de sobra para encontrarse consigo mismos y descubrir lo que les apasiona. Ellos tienen claro quienes son y qué quieren para sus vidas. Y algo que pudiera parecer un simple juego puede convertirse en una oportunidad de desarrollo de gran valor.

Mi papel como madre es acompañarle en este proceso, seguro se encontrará con algunas trabas, encontrará que la vida online es algo complejo, que construir desde cero su visión lleva tiempo y que el mundo allí es un lugar peligroso del que debe cuidarse, y mucho.

No puedo explicar con palabras lo mucho que agradezco a la vida el haberme mostrado que si confiamos en los niños, nuestros hijos, ellos encuentran el camino; que si estamos todo el tiempo encima de ellos con propuestas de actividades sin sentido les quitamos el tiempo que necesitan para encontrarse consigo mismos y descubrir sus intereses.

El ver a mis hijos trazar sus metas, alcanzar sus objetivos y aprender de todo esto, de sus juegos, de sus actividades favoritas, sin imposiciones mías, ni currículos absurdos, me tiene fascinada; son estas cosas las que me mantienen donde estoy, segura de lo que para nosotros es mejor en relación a su desarrollo. La vida ofrece tantas oportunidades de aprender ¿Porqué perder el tiempo (sin comillas) tratando que nuestros hijos aprendan sobre temas que ni les interesan y que a la larga olvidarán? Porque de verdad, permite que te pregunte lo siguiente: ¿Todo lo que “aprendiste” en la escuela tiene una función hoy en tu vida? ¿Lo recuerdas? Si te piden responder una evaluación sobre cualquier tema a nivel primaria-secundaria y de la materia que elijas ¿Cuáles serían tus resultados?

“Radical Unschooling, no es sólo una evolución de pensamiento. Los protagonistas no somos los padres. Es la revolución silenciosa de nuestros hijos, son ellos tomando el control de su desarrollo, son ellos protegiendo sus intereses y buscando su identidad a través de su derecho a ser niños y jugar”

Dejo el enlace al sitio web de mi hijo, date una vuelta, está apenas comenzando pero ya va tomando forma. Agradezco de antemano tu apoyo, estará feliz de recibir tus comentarios y por favor, si tienes un gamer o LEGO fan en casa, comparte con él lo que un chico unschooler está recién creando. Pronto les compartiré sobre su Club de Gamers y Video makers.

PATOXXMINECRAFTLEGOTIPS

Abrazos y mis mejores deseos, gracias por leerme.

Zayda C

“Criando ciudadanos incómodos”

Ayer justo tenía esta idea en la mente y no sabía siquiera si compartirla con mi esposo. Nueve de la mañana de ayer y desperté como todos los días, llena de ganas por comenzar el día con un baño matutino que me despierta más que el café que he dejado desde que comenzamos este viaje. Como siempre, abro mi cuenta de correo electrónico, respondo preguntas, continuo escribiendo mi libro, que ha quedado a medias ya que la tecnología me jugó una mala y borró más de la mitad de lo que ya tenía escrito.

No paré allí, fui al Facebook a leer lo que durante la noche me había perdido y a encontrarme con mis amistades que desde lejos compartimos momentos donde las risas, que normalmente se escucharían por toda la habitación si estuviésemos juntos, se convierten en un silencioso “jajaja” y “:D”. Ni hablar, es lo que hay y por lo menos me permite conectarme con ellos. Y bien, pues voy leyendo y leyendo y leyendo y me encuentro con una noticia, que para nada me ha sorprendido, pero leerla me a volteado una bofetada de “despierta” que me levanta de la silla y sin pensarlo la comparto. Nuestro país se encuentra en un momento donde las autoridades, nuestro gobierno, manifiesta estar en contra de nuestro derecho a expresarnos libremente, el Internet podría ser limitado para aquellas personas que “ellos”  consideren una “amenaza para la seguridad nacional” (México), entre otras cosas, perderíamos la capacidad de escribir y publicar libremente, incluso dentro de las redes sociales.

Volteo a ver a mis hijos, aún duermen tranquilos, la noche anterior vimos películas hasta tarde. Mi mente no deja de pensar en lo que estamos viviendo, en nuestra idea de mantenerlos alejados de toda esa “peste” (llámese sistema, gobierno etc.), en que estamos permitiendo que nuestros hijos aprendan a ser ciudadanos incómodos (para el gobierno) y de verdad, la idea de “estar criando” hijos que no guardarán silencio ante una injusticia, que serán valientes para perseguir sus sueños a pesar de las circunstancias, que abrirán para sí mismos las puertas que les cierren en la cara, que comprenderán que la unión es más fuerte que cualquier gobierno, que tendrán las herramientas para salir adelante y pelearán por conservarlas; debo confesar que sentí miedo. De pronto pude visualizar a mis hijos en ese futuro y temí por ellos, porque sé que no serán el tipo de ciudadano que se conforma con lo que le permiten hacer, que se conforma con tener un trabajo que lo mantiene ocupado todo el tiempo y que cuando llega la paga sólo le queda “ahogar sus penas” gastando todo en trivialidades, en comprar determinadas cosas para sentir que “pertenece” a una sociedad donde “lo que tienes” vale más que “lo que eres”.

Nuestro futuro, el futuro de nuestros hijos es incierto, no sabemos que nos alcanzará, no sabemos nada porque sólo tenemos el “hoy”. Sentí miedo, y mucho, pero cuando en medio de la cena lo comenté con mi esposo, él calmó mis miedos con una sencilla frase, algo así: ” Todos los padres tenemos miedos, la pregunta en realidad es ¿qué queremos para nuestros hijos?

Fue entonces que comprendí que no quiero para mis hijos una vida “cómoda” y llena de cosas inútiles que sólo les servirán para convertirse en un número más de esta ecuación perfecta (me he robado esta frase de alguien a quien admiro mucho), perfecta para nadie más que para los “titiriteros” de esta función de teatro, donde pagas tu boleto, llegas a la butaca y la obra y cada uno de sus personajes te insulta y escupe desde el escenario. No quiero esto y por ello no dejo de trabajar para y por mis hijos, día a día ellos van comprendiendo que cuestionar todo es la base de su seguridad, que sólo puedes alcanzar tus metas y sueños si construyes desde hoy tus herramientas, únicas y diseñadas para ti y por ti. Y que bello pensar así pero que difícil para una madre comprender que “está criando ciudadanos incómodos” y que es posible que en algún momento de sus vidas sean perseguidos, si esto (leyes contra la libre expresión) es cosa de hoy, ¿qué no les espera a ellos? Mi corazón sabe que todos en este mundo tenemos un rol que cumplir, un propósito, que en determinado momento ellos también tomarán las riendas de su futuro y lo moldearán como mejor les parezca, tanto para sí, como para quienes les rodean. Justo hace apenas dos días mi hijo me comentaba que “de grande” pelearía por los derechos de los animales (seguido de una breve platica conmigo sobre la posibilidad de comenzar desde hoy, claro está); este tipo de reflexiones no las he visto más que en niños que son libres de hacer con su tiempo y su pensamiento lo que desean, libres para aprender sobre lo que es valioso para ellos, sin dejar de lado lo valioso de jugar y disfrutar de su infancia.

Ayer fui a dormir más tranquila que de costumbre, estoy segura de que vamos por buen camino, estamos donde debemos estar. Nuestras convicciones nos acompañan en esta travesía, nuestros corazones permanecen intactos, nuestra mente libre y nuestros pasos firmes.

Te dejo esta pregunta: ¿qué futuro quieres para tus hijos?

Gracias por leerme,

Zayda C.

Amamos la naturaleza (Inteligencia naturalista)

Amamos la naturaleza, nos encanta observar, recolectar, tocar, oler, correr entre árboles, escuchar a las aves, los sonidos de otros animales y del viento entre los árboles; encontramos algo que amamos en familia y sinceramente aún no conozco una persona a quien no le guste, pero no niego la posibilidad. Creo firmemente que al estar en contacto directo con la naturaleza, surgen oportunidades de aprendizaje y la posiblidad de desarrollar sus habilidades de investigación. Es mucho más probable que en un entorno natural, lleguen a formular preguntas y se comprometan a buscar sus respuestas. Podrían sólo comenzar por observar pero poco a poco hacer anotaciones e incluír allí sus observaciones, como cualquier científico lo hace. Registrar y organizar datos para después hacer sus interpretaciones y porqué no, al final de tanto investigar, observar y todo el proceso científico, presentar sus conclusiones, por escrito o en una presentación oral. Y en ese proceso final agregamos las habilidades de comunicación (hablar, leer, escribir, presentar, entre otras). Basicamente hemos hecho de una experiencia en contacto con la naturaleza, todo un conjunto de aprendizajes.
Como siempre digo, y me gusta repetirlo porque creo que es importante, las posibilidades son muchas.
Desde una caminata por un parque, hasta un paseo en el bosque o la playa, siempre encontrarán algo que les interese. Son curiosos y los verás siempre ansiosos por tocar y observar de cerca cuanta criatura, planta o roca se les presenta.
Un paseo junto al Río Missouri nos dió la posibilidad de aprender sobre los ríos:
-¿Cómo se forman?
-¿Qué tipo de vegetación los acompaña?
-¿Qué animales viven en él?
Investigamos sobre este en particular y se sorprendieron al encontrar que estaban paseando junto al río más largo de Estados Unidos; que aquí donde estabamos este río dividía dos estados y que sólo con cruzarlo estarían en el estado de Nebraska. Fué pretexto perfecto para hablar un poco sobre los ríos de nuestra tierra. En fín, aprovechamos todo lo que pudimos de la experiencia y aún no termina, porque, como he dicho antes puedes continuar aprendiendo de una experiencia, tomas las fotos y las sacas de vez en cuando para platicar al respecto, permites que la conversación avance y verás que llegarán a nuevos cuestionamientos y posibilidades de investigación.
Incluso en tu casa pueden surgir este tipo de posibilidades. Un día de lluvia, algo de agua acumulada en charcos. ¡A mojarse un poco! ¿Qué aprendemos? Desde cómo es que llueve (el ciclo del agua), hasta qué organismos viven en un charco y cómo es todo un ecosistema. ¿Cómo es que se crean esos círculos en el agua cada paso que doy? ¡Tanto que aprender de un simple charco de agua!                                          Las plantas y árboles que tienes en casa también pueden servirte. ¿Porqué aprender de un libro las partes de un árbol, de una planta o las de una flor si las tienes en casa? Mucho mejor es tener ese libro o la información al respecto y sentarte junto a un árbol, una planta o una flor para comparar las ilustraciones y la información.
Amamos la naturaleza porque la comprendermos, nos convertimos en parte de ella cuando nos relacionamos con ella. Valoramos sus características y cada ser que en ella vive porque los observamos de cerca, porque nos acompañan en nuestro caminar por esta vida. Si no tenemos contacto con ella ¿cómo es que se nos pide cuidar de ella?, sería completamente ilógico. Hay que saber sobre ella, vivir entre ella para amarla y respetarla.
En una de esas veces en las que no estamos buscando aprender algo, simplemente en un estacionamiento de hotel, guardando las maletas. Mi nena de sólo cuatro años me dió una lección hermosa. Se acercó a unos enormes pinos y me dijo: “Ven mami, te quiero enseñar algo”. Corrí detrás de ella lista para fotografiar lo que me mostraría. Me dice: “¿Vez este árbol?, mira aquí tiene como una mano y con mi cabello me conecto con él, como en la peli de Avatar, él árbol me habla y yo a él”.
 Quede fascinada a punto de llorar con lo que me decía y cómo es que había logrado comprender que somos parte de este planeta, que cada ser dentro de él es importante y tiene una función. Ellos logran entender lo que muchos adultos, sin importar cuanto lo intenten, no pueden. Este fué un momento en donde el fruto de lo que sembramos en su corazón era finalmente cosechado.
En una publicación anterior hablamos sobre el modelo de Howard Gardner sobre “inteligencias múltiples” y comenté que hablaríamos a profundidad sobre cada una de ellas para identificarlas en tus hijos y generar oportunidades de desarrollo basadas en esas diferencias que los hacen únicos.
Hoy dentro de todo lo anterior y en base a experiencias reales te he hablado sobre la inteligencia Naturalista. Para definirla mejor y no omitir nada, te comparto la definición oficial : “Es la capacidad de percibir las relaciones entre las especies y grupos de objetos y personas reconociendo las posibles diferencias o semejanzas entre ellos. Se especializa en identificar, observar y clasificar miembros de grupos o especies siendo el campo de observación el mundo natural”.
Observa a tus hijos, seguro tenemos muchos lectores naturalistas. No dudes en compartir con nosotros tus experiencias, nos encantaría publicar tus comentarios. Sabemos que cada familia aprende diferente, comparte con nosotros cómo es que abordan algunas temáticas. Siempre es bueno aprender de los demás.
Como siempre, gracias por leernos.
Zayda C.