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Cómo acompañar desde el “Unschooling” el aprendizaje de un idioma

En esta ocasión tengo el honor de publicar este artículo que ha escrito Leila Godino para nuestro Blog. Nos sentimos honrados con su participación en este espacio. Ella es autora de “Inglés en el Hogar”, un sitio maravilloso donde comparte  información sobre el aprendizaje de otro idioma (inglés) de una manera amable, sin presiones y pensando en los procesos naturales de aprendizaje de los niños.

 

Cómo acompañar desde el “Unschooling” el aprendizaje de un idioma

 


inglesAprender un idioma es un objetivo que muchos padres plantean a sus hijos independientemente de la modalidad educativa que elijan. Ya sea que sus hijos vayan a una escuela, se eduquen en casa porque sean “homeschoolers”, “unschoolers” o incluso “flexischoolers”, los idiomas siempre están presentes. Pero en el caso de que seamos una familia “unschooler”, ¿cómo podemos ayudar a nuestros hijos en el proceso de aprendizaje de un idioma? ¿Cómo acompañar desde el “Unschooling” el aprendizaje de un idioma?

A continuación les voy a compartir algunos aspectos a tener en cuenta si desean acompañar el aprendizaje de un idioma desde el “unschooling”:

 

- Entusiasma y déjate entusiasmar: Un aspecto importante que comparten las familias que educan desde casa es el tiempo que pasan con sus hijos y la posibilidad de servir como modelos a seguir. Algo que me llama mucho la atención es ver como los pequeños se sumergen en el mundo de sus padres, no porque no les quede otra o porque los fuercen, sino porque se contagian con el entusiasmo y la pasión que le ponen sus padres a los proyectos que realizan.

Por ejemplo, es muy común ver a hijos de músicos interesarse también por la música. Esto se debe a la gran capacidad que tienen los padres de influir en la vida de sus hijos y de contagiarlos con su entusiasmo. Volviendo al tema de los idiomas, si tú muestras pasión por los mismos, muestras interés en aprender y le dedicas tiempo a cultivar esta habilidad en ti, es muy probable que tus hijos se entusiasmen también. A mí me encantan los idiomas, me gusta aprenderlos y entenderlos, me gusta mirar con los ojos de esas otras personas que hablan un idioma distinto que yo y tratar de entender el mundo a través de sus palabras. El otro día mi esposo me contaba con mucho entusiasmo que quiere aprender chino, me explicaba lo que había averiguado del idioma hasta el momento y a mí me llenaba de energía lo que me contaba y la verdad que ahora quiero aprender a escribir chino. Es increíble pero es así, cuando pasamos mucho tiempo con las personas que amamos y admiramos solemos contagiarnos el entusiasmo por las cosas que hacemos.

De la misma manera, es muy importante que si tu hijo muestra interés y entusiasmo por aprender un idioma dado, te dejes contagiar de ese entusiasmo y le des la oportunidad de aprender juntos. Involúcrate en sus proyectos, anímalo a seguir, propón actividades para hacer juntos de la cual ese idioma forme parte.

 

- Definan objetivos: Observa a tu hijo, sus intereses, sus gustos y ayúdalo a encauzar ese entusiasmo en un objetivo a lograr. Es importante reconocer para qué quiere aprender un idioma, cuál es la motivación intrínseca detrás de esa actividad y ayúdalo a definir objetivos claros relacionados con dicho objetivo. Esto es importante para poder saber a qué darle prioridad en el aprendizaje del idioma. Como siempre digo, hay muchísimos tipos de inglés y cada uno está relacionado con lo que queremos lograr. No es el mismo inglés que va a saber un mecánico, un abogado o un recepcionista de un hotel. Por ello es importante saber el para qué y a partir de allí plantearse objetivos claros que acompañen el proceso de aprendizaje. De esta manera le vamos a dar prioridad a aspectos del lenguaje que sean verdaderamente relevantes con nuestros objetivos. Por ahí adquirir una pronunciación casi nativa no es el objetivo primordial de un futuro mecánico, pero sí el poder manejar lenguaje técnico relacionado con los manuales de armado y desarmado de motores. De la misma manera, podemos decir que no es tanta prioridad que un recepcionista de hotel tenga que saber cómo escribir un paper científico ni entenderlo, pero sí es muy importante para él alcanzar una pronunciación casi nativa y muy clara del lenguaje coloquial hablado.

 

- Ofrécele oportunidades para empaparse en la lengua que quiere aprender: Es importante que tu hijo pueda experimentar el idioma de primera mano, sobre todo si lo que quiere es manejar el idioma como un nativo. Lo ideal sería que en algún momento pueda visitar un país que hable ese lenguaje que tanto quiere aprender, ya que de esa manera podrá aprender a desenvolverse mejor y experimentar el idioma en su contexto cultural real. Aunque esta opción no sea posible para la mayoría de las familias, lo que se puede intentar es poner a nuestros hijos en contacto con un nativo. Esto es mucho más fácil y económico que viajar a un país extranjero. Hoy en día con las herramientas de conexión que tenemos a nuestro alcance, podemos coordinar vía skype, hangouts, foros, chat para poder conversar con un nativo. Nosotros podemos estar ahí para acompañar a nuestros hijos en ese proceso, para poder supervisar y orientarlos en esta búsqueda, y quién dice que no puedan entablar una amistad a la distancia.

Por último, y la versión más económica de todas, es ofrecerle la posibilidad de crear un hogar bilingüe, transformar nuestro hogar ofreciendo la mayor cantidad de input de ese idioma que nuestros hijos deseen aprender, ya sea a través de libros, canciones, películas, programas de TV, etc. Cuantos más recursos utilicemos en nuestro hogar en lengua extranjera, más familiaridad vamos a lograr con ese idioma. Hay mucha información en internet de cómo pueden realizar esto en la comodidad de su hogar. 

 

- Ayúdalo a ser autodidacta: Este enunciado puede servir para cualquier tipo de aprendizaje, no solo el aprendizaje de un idioma. Es importante poder ayudar a nuestros hijos a desarrollar un aprendizaje autodidacta. Trata de ofrecerles las herramientas para que él solo pueda encontrar la información que necesita y a la vez encontrar herramientas que le permitan autoevaluarse en su proceso de aprendizaje. Hoy en día es muy fácil con internet, ya que podemos encontrar casi cualquier información en la web. Por ejemplo, si nuestro hijo quiere mejorar su pronunciación, lo que podemos hacer es ayudarlo a buscar canciones que le gusten en ese idioma para poder introducirse en la pronunciación, buscar diccionarios online o físicos que nos enseñen la pronunciación de una palabra. Buscar programas en internet que le permitan a nuestro hijo grabarse leyendo o simplemente pronunciando una palabra. De esta manera pueden escuchar su propia pronunciación y compararla con la original para saber en qué mejoraron y qué aspectos les queda por mejorar. Las posibilidades son muchísimas.

 

- Sirve de andamiaje en su aprendizaje: Es importante poder reconocer en qué momento intervenir para servir de apoyo. Por ejemplo, estar ahí para ofrecerle compañía mientras buscan algo juntos en internet que le cuesta trabajo encontrar. Saber cuándo explicarles un tema gramatical si vemos que lo necesitan para entender algo, o cuándo ofrecerles un libro de texto con dicho tema explicado. También saber cuándo buscar ayuda externa porque incluso a nosotros se nos complica poder ayudarlo. Lo importante es estar ahí para que no se desanime y pueda seguir en su camino de aprendizaje.

 

- Respeta su ritmo y sus logros: Es importante reconocer, sobre todo si tienes más de un hijo que aprende el mismo idioma, que cada niño va a aprender y avanzar de forma distinta. Es importante que evites comparaciones ya que cada niño va a avanzar en los distintos aspectos del lenguaje de acuerdo a sus intereses, sus cualidades y sus objetivos. No todos tienen que llegar al mismo nivel ni tampoco tienen que hacerlo al mismo tiempo. Aprender un idioma tiene muchas facetas (pronunciación, vocabulario, gramática, lenguaje hablado, lenguaje escrito, etc.) por lo que es importante que comprendas que no todos los niños tienen que dominar cada faceta por igual para poder saber un idioma.

 

Aprender un idioma es una aventura inigualable que como familia podemos aprovechar y disfrutar. No tengan miedo de embarcarse juntos en ese viaje utilizando los talentos únicos de cada miembro de la familia para sacarle el mejor provecho entre todos.

 

Autora:

leilaMi nombre es Leila Godino y tengo un hijo de dos años de edad llamado Dante. Mi hijo nació el último año de mi carrera de profesorado en inglés, derribando todos los paradigmas que tenía sobre crianza y aprendizaje. Con inglesenelhogar.com quiero acompañar y ayudar a otros padres para que puedan enseñarles inglés a sus hijos o que se animen a aprender junto con ellos.

 

 

 

 

Amamos la naturaleza (Inteligencia naturalista)

Amamos la naturaleza, nos encanta observar, recolectar, tocar, oler, correr entre árboles, escuchar a las aves, los sonidos de otros animales y del viento entre los árboles; encontramos algo que amamos en familia y sinceramente aún no conozco una persona a quien no le guste, pero no niego la posibilidad. Creo firmemente que al estar en contacto directo con la naturaleza, surgen oportunidades de aprendizaje y la posiblidad de desarrollar sus habilidades de investigación. Es mucho más probable que en un entorno natural, lleguen a formular preguntas y se comprometan a buscar sus respuestas. Podrían sólo comenzar por observar pero poco a poco hacer anotaciones e incluír allí sus observaciones, como cualquier científico lo hace. Registrar y organizar datos para después hacer sus interpretaciones y porqué no, al final de tanto investigar, observar y todo el proceso científico, presentar sus conclusiones, por escrito o en una presentación oral. Y en ese proceso final agregamos las habilidades de comunicación (hablar, leer, escribir, presentar, entre otras). Basicamente hemos hecho de una experiencia en contacto con la naturaleza, todo un conjunto de aprendizajes.
Como siempre digo, y me gusta repetirlo porque creo que es importante, las posibilidades son muchas.
Desde una caminata por un parque, hasta un paseo en el bosque o la playa, siempre encontrarán algo que les interese. Son curiosos y los verás siempre ansiosos por tocar y observar de cerca cuanta criatura, planta o roca se les presenta.
Un paseo junto al Río Missouri nos dió la posibilidad de aprender sobre los ríos:
-¿Cómo se forman?
-¿Qué tipo de vegetación los acompaña?
-¿Qué animales viven en él?
Investigamos sobre este en particular y se sorprendieron al encontrar que estaban paseando junto al río más largo de Estados Unidos; que aquí donde estabamos este río dividía dos estados y que sólo con cruzarlo estarían en el estado de Nebraska. Fué pretexto perfecto para hablar un poco sobre los ríos de nuestra tierra. En fín, aprovechamos todo lo que pudimos de la experiencia y aún no termina, porque, como he dicho antes puedes continuar aprendiendo de una experiencia, tomas las fotos y las sacas de vez en cuando para platicar al respecto, permites que la conversación avance y verás que llegarán a nuevos cuestionamientos y posibilidades de investigación.
Incluso en tu casa pueden surgir este tipo de posibilidades. Un día de lluvia, algo de agua acumulada en charcos. ¡A mojarse un poco! ¿Qué aprendemos? Desde cómo es que llueve (el ciclo del agua), hasta qué organismos viven en un charco y cómo es todo un ecosistema. ¿Cómo es que se crean esos círculos en el agua cada paso que doy? ¡Tanto que aprender de un simple charco de agua!                                          Las plantas y árboles que tienes en casa también pueden servirte. ¿Porqué aprender de un libro las partes de un árbol, de una planta o las de una flor si las tienes en casa? Mucho mejor es tener ese libro o la información al respecto y sentarte junto a un árbol, una planta o una flor para comparar las ilustraciones y la información.
Amamos la naturaleza porque la comprendermos, nos convertimos en parte de ella cuando nos relacionamos con ella. Valoramos sus características y cada ser que en ella vive porque los observamos de cerca, porque nos acompañan en nuestro caminar por esta vida. Si no tenemos contacto con ella ¿cómo es que se nos pide cuidar de ella?, sería completamente ilógico. Hay que saber sobre ella, vivir entre ella para amarla y respetarla.
En una de esas veces en las que no estamos buscando aprender algo, simplemente en un estacionamiento de hotel, guardando las maletas. Mi nena de sólo cuatro años me dió una lección hermosa. Se acercó a unos enormes pinos y me dijo: “Ven mami, te quiero enseñar algo”. Corrí detrás de ella lista para fotografiar lo que me mostraría. Me dice: “¿Vez este árbol?, mira aquí tiene como una mano y con mi cabello me conecto con él, como en la peli de Avatar, él árbol me habla y yo a él”.
 Quede fascinada a punto de llorar con lo que me decía y cómo es que había logrado comprender que somos parte de este planeta, que cada ser dentro de él es importante y tiene una función. Ellos logran entender lo que muchos adultos, sin importar cuanto lo intenten, no pueden. Este fué un momento en donde el fruto de lo que sembramos en su corazón era finalmente cosechado.
En una publicación anterior hablamos sobre el modelo de Howard Gardner sobre “inteligencias múltiples” y comenté que hablaríamos a profundidad sobre cada una de ellas para identificarlas en tus hijos y generar oportunidades de desarrollo basadas en esas diferencias que los hacen únicos.
Hoy dentro de todo lo anterior y en base a experiencias reales te he hablado sobre la inteligencia Naturalista. Para definirla mejor y no omitir nada, te comparto la definición oficial : “Es la capacidad de percibir las relaciones entre las especies y grupos de objetos y personas reconociendo las posibles diferencias o semejanzas entre ellos. Se especializa en identificar, observar y clasificar miembros de grupos o especies siendo el campo de observación el mundo natural”.
Observa a tus hijos, seguro tenemos muchos lectores naturalistas. No dudes en compartir con nosotros tus experiencias, nos encantaría publicar tus comentarios. Sabemos que cada familia aprende diferente, comparte con nosotros cómo es que abordan algunas temáticas. Siempre es bueno aprender de los demás.
Como siempre, gracias por leernos.
Zayda C.
 
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¡A escribir! Sin presiones ni expectativas irreales.

En ocasiones no sabemos cómo comenzar. Mi nena, está en proceso de aprender a escribir y leer. Su motivación ha sido desde hace unos meses poder leer cuentos por sí misma. Eso la ha llevado a desear aprender y lo ha hecho con gusto.
Busqué la manera de ayudarla en este proceso sin recurrir a metodos obsoletos, como los que en cualquier escuela utilizarían. Le compre unos sellos del abecedario en mayusculas y minúsculas, tinta y un cojín. Quedó encantada, comenzo a formar su nombre, el cual ya conocía y jugar; sólo jugar.
Tiene un libro de ejercicios para su edad, se lo compré por si a ella le interesaba utilizarlo alguna vez. No puso mucho entusiasmo en ello de inicio, no me preocupe. Sabía que en el momento que ella se sientiera lista y con ganas de trabajar en él, lo haría.
Pues para mi sorpresa, ese libro casi lo terminó en dos semanas, de pronto le dió por sentarse y resolver laberintos, colorear y observar las imágenes. Después comenzó a trazar las letras y a identificar su sonido apoyandose con el dibujo que las acompaña. Estaba fascinada por conocer letras nuevas y sus sonidos, relacionarlas con objetos que conocía e incluso buscar algunos más a su alrededor.
Nos encantan los cuentos y cada que tenemos oportunidad leemos y escribimos algunos juntos. Por el momento estamos escribiendo entre todos un cuento sobre un gato y sus amigos.
Un día amaneció con muchas ganas de escribir un cuento y yo le propuse escribirlo en la computadora para que quedara registrado. Ella, muy segura, me pidió escribirlo ella misma. Yo me hice a un lado y ella comenzó su aventura. Obviamente había muchas letras que aún desconocía, sin embargo, su entusiasmo no le permitió dejar de teclear. Escribió su nombre y algunas palabras simples que ya sabía escribir. Inventó palabras y me pedía se la leyera. Reímos juntas al escucharlas.
Quiso llevar la experiencia aún más allá. Busco sus “flashcards” del abecedario y comenzó a teclearlas en orden.
Mi papel en todo este proceso de aprendizaje ha sido estar a su lado, ayudándole en cuanto lo requiere. Pero sin intervenir.
Es importante darles su espacio, ellos pueden solos, recordemos que sólo somos guías en su aprendizaje.
En fín, ha sido maravilloso observarla aprender con gusto y por iniciativa propia. Sin presiones, sin expectativas irreales. Simplemete permitiéndole ser feliz y aprender por curiosidad. Como debería ser para cada niño.
Hoy llegamos a descansar un poco y dormir, después de un poco más de 8 horas de viaje en carretera. Y me sorprendió con algo nuevo. Su escritura ya va tomando forma, ahora ya comienza a “escribir” en su propio código y con sus propios símbolos. Separando por “palabras”, formando pequeñas “frases”. Tan natural, tan maravilloso.

Ellos llegarán al aprendizaje, sólo debemos estar atentos a sus procesos. Llegan solos, pero debemos acompañarlos, sin estorbar. Observarlos muy de cerca, apoyarlos en cuanto lo requieran. Dejarlos jugar y así aprender por curiosidad, esa curiosidad con la que nacieron, la curiosidad natural de ser niño.

Gracias por leernos,
Zayda C.