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Ciencias, una oportunidad más para jugar “El agua y sus estados”

Cuando un conocimiento nuevo llega a nuestros hijos es importante que nos aseguremos de que ese nuevo aprendizaje quede claro y que la información que se tiene sobre ello sea la correcta.
Mi hija de 8 años estaba investigando sobre el agua, su ciclo y sus estados físicos. Yo le hice preguntas básicas sobre el tema y parecía dominarlo. Le propuse hacer algo más, que pensara cómo podría demostrar que conocía sobre el tema sin que yo o alguien más le cuestionara al respecto.
Elle tomo unos minutos para pensar en ello y regreso conmigo con una idea que me asombró.
Le explicaría con fotografías en su iPad a algunos de sus juguetes cada uno de los estados del agua y su ciclo. Buscamos juntas algunas imágenes que pudieran ayudarle a explicar su tema y ella decidió a quiénes invitaría a su presentación.
Pasó un largo rato explicando de manera muy clara a sus juguetes sobre todo lo que había aprendido. Fue feliz haciéndolo, incluso sus hermanos se acercaron a escuchar su explicación.
A mi me pareció una experiencia maravillosa. Cuando los niños crecen en libertad sus ideas te sorprenden. Este ejercicio le ayudo a comprender lo que estaba investigando y poner en práctica sus habilidades verbales.
Ella quedó satisfecha con sus resultados, yo quedé asombrada de cuánto aprendió y de su creatividad.
Los niños tienen la capacidad de crear sus propias herramientas de aprendizaje, ellos logran obtener aprendizajes valiosos si están interesados en ello y si se les presentan las oportunidades de generar dichos aprendizajes, cuando sienten curiosidad respecto a algún tema en específico.
Recordemos que somos sus guías, ellos pueden aprender solos pero nos necesitan para acompañarles en ese proceso.
Son curiosos por naturaleza y aprenden por medio del juego. A nosotros, esto último, “aprenden por medio del juego”, nos parece equivocado, nos enseñaron que jugar era perder el tiempo y que aprender era aburrido. Que si te diviertes no estás aprendiendo, que hay momentos para jugar y otros para aprender. Todo un error.
Cambiemos primero nosotros, nuestra forma de ver el mundo de los niños, recordemos que ellos perciben todo de manera diferente a la nuestra, nuestro mundo de adultos no encaja en su fantástico mundo de niños. No estorbemos, seámos guías, acompañándolos en su desarrollo.
Que crezcan felices, curiosos, que jueguen.

Gracias por leernos.
Zayda C.