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La tolerancia se vive, no se aprende

La tolerancia, considerada un valor universal que permite una convivencia pacífica, enfocada a tener la sensibilidad de apreciar las diferencias y la diversidad que enriquece este mundo, respetar y ser capaces de contribuír de alguna forma a las necesidades de los demás.
Hemos aprendido tanto en nuestros viajes sobre otras culturas, religiones, costumbres; nuestros hijos se han cuestionado tanto al respecto. Han visto la diversidad de cerca, desde el vestido, el idioma, la piel. Tratamos de no pasarnos el tiempo respondiendo a sus preguntas al respecto, creemos que es mucho más valioso que ellos mismos respondan a sus cuestionamientos o busquen la manera de resolverlo.
En uno de nuestro viajes tuvimos la oportunidad de pasar unos días en el estado de Nueva York, en una ciudad cercana a las Cataratas del Niagara. Obviamente no desaprovechamos la oportunidad y pasamos un día entero aprendiendo y admirando tan hermoso lugar.
Como era de esperarse, siendo un uno de los lugars más visitados a nivel mundial, estaba repleto de personas que, como nosotros, en familia o en pareja disfrutaban del lugar. Caminabamos para conocer lo más que pudieramos y mientras lo hacíamos nuestros unschoolers viajeros observaban curiosos la variedad de vestido y la diversidad de idiomas conjugados en un sólo lugar. Era como un museo viviente de personas, culturas y tradiciones. A donde quiera que volteaban encontraban algo peculiar que observar y sobre lo cual preguntarnos.
Oportunidad perfecta para hablar de respeto y tolerancia, pero no forzamos nada, dejamos que ellos observaran y cuestinaran cuanto querían. Preguntaban mucho sobre la forma de vestir de las personas, tan distinta a la de ellos, desde niños con turbante hasta mujeres en burkas. Escuchaban con detenimiento los diferentes idiomas y trataban de identificarlos, difícil por cuanto sólo conocen inglés y español, pero pude apoyarles con el italiano y el francés.
Mi niña de 8 estaba muy concentrada observando a las mujeres musulmanas y me preguntaba todo el tiempo si no tenían calor (cabe aclarar que nosotros vestíamos shorts y playera, la temperaruta era alta).
Hablamos un poco al respecto, les dijimos que era importante que observaran a su alrededor, que detectaran las diferencias entre todos ellos y nosotros, pero que respetaran, que tuvieran cuidado al observar para no ofender a nadie. Nuestro hijos parecían más curiosos por la diversidad del lugar que por el lugar en sí, aún y cuando es maravilloso y espectacular, es también igual de hermoso observar a quienes caminaban junto a nosotros. Todos tan distintos, pero tan iguales, con creencias diferentes pero unidos por una misma razón, visitar las tan famosas cataratas del Niagara.
Una experiencia que atesoraremos toda la vida y que nos dió un aprendizaje que se grabó en nuestros corazones; “la tolerancia no significa estar de acuerdo con todos, es más bien valorar las diferencias y respetar a cada ser sobre esta tierra, compartimos el mismo aire, es grandioso conocerles y coincidir, vivir en armonía con todos ellos”.
Al final del día, mientras caminabamos hacia nuestro coche, les pregunté directamente a cada uno de mis hijos sobre su día en la cataratas, ¿qué aprendiste hoy?. Mi corazón salto de emoción cada vez que escuche sus respuestas. Me respondieron, los tres, que aprendieron que somos todos diferentes, que hay distintas culturas y religiones y formas de vestir, pero que hay que respetar lo que cada uno piensa y cree. Me dijeron haber disfrutado muchísimo ver la diversidad de tan cerca, tantas personas distintas en un sólo lugar.
Todos, aunque vivimos en lugares y paises distintos en todo, tenemos la oportunidad de hablar al respecto con nuestros hijos, preparar su corazones para el encuentro con las diferentes personas con quienes compartiran su vida adulta. Creo que es importantísimo fomentar la tolerancia, no enseñarla, la tolerancia no se aprende ni se enseña, se vive.
Gracias por leernos.
Un abrazo,
Zayda C.