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Los desescolarizados, una “amenaza” real

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¿Desescolarizados? ¿Quienes son? ¿Qué hacen? ¿Por qué existen?

Desde siempre he considerado a la escuela como única fuente de aprendizaje y conocimientos que ayudarán a mis hijos a ser alguien en la vida, hoy me propongo criticar y hacer ver a quienes me lean que estos “desescolarizados” son una amenaza y debemos hacer algo al respecto y pronto o nuestra sociedad pagará las consecuencias.

Resulta que hoy está de moda sacar a los niños y niñas de las escuelas, llevarles a casa y hacer de su día un parque de diversiones. Ahora, después de tanto tiempo y esfuerzo que nuestro sistema educativo ha puesto en la educación de nuestros hijos. ¿No es esto una aberración? ¡Mal agradecidos! ¿Cómo se atreven a cuestionar lo que nos enseñó la escuela? ¿Qué acaso no estamos perfecto hoy día? Sucede, que comienzan a cuestionarme por el hecho de que yo, una madre preocupada por sus hijos, tenga aún plena confianza en la escolarización ¿qué acaso se consideran superiores en algún sentido? es decir, ¿consideran tener TODO lo que se necesita para enseñar a sus hijos en cada aspecto de su vida? Yo no creo. Sinceramente me tiene un cuanto preocupada este asunto de los desescolarizados, no sé bien si están saliendo de sus cuevas (en las cuales se reprodujeron y ahora quieren ser parte de nuestra benditas sociedades) ¿de dónde salieron tantas y tantas familias de desescolarizados? Yo siento que son simples hippies, algunos seguro viven en combies y andan por el mundo apestando nuestra limpia sociedad. ¿Y sus desescolarizados? ¿Qué harán con sus vidas? ¿Es que de verdad estas familias se creen el cuento de que los niños aprenden jugando? ¡Por favor! Eso no puede ser cierto, el juego es una pérdida de tiempo, los niños necesitan tener un día lleno de responsabilidades tanto escolares como extra escolares, necesitan tareas todos los días por las tardes para llenar sus libretas y completar los libros de texto que nuestro amado sistema escolar ha creado para un mejor futuro. Nuestros niños hoy, más que nunca, necesitan maestros en frente diciéndoles qué hacer, cómo pensar, que les enseñen a distinguir entre lo bueno y lo malo, que les llenen el día de conocimientos que les conducirán a encontrar su camino en unos años, cuando deban elegir una carrera para toda la vida y tenga el empleo de sus sueños. Ellos no necesitan a sus padres, nosotros lo único que hacemos es pagar las colegiaturas y revisas sus calificaciones, la verdad no nos da tiempo de más, entre nuestros trabajos y las responsabilidades de cualquier adulto productivo, necesitamos el apoyo de las escuelas para nosotros poder salir a hacer realidad nuestros sueños de tener una casa, un coche, viajes y demás cosas necesarias para que nuestros hijos sean también felices con todo eso que podemos darles. ¿Tiempo? no, ese no tenemos, es que no alcanza, pero tenemos muchas cosas que podemos comprar para ellos, entre juguetes y demás “chucherías” seguro se les olvida que no estamos en todo el día, además su nana es una lindura que hasta cuentos les lee antes de dormir, bella mi Anahí (con su nombre de rebelde, futura primera dama) que siempre está a mi lado para cuidar a mi hijos, sin ella, no seríamos la familia feliz que hoy somos.

¡Esos desescolarizados con sus padres todo el día a su total y completa disposición! Seguro que se vuelven unos irresponsables, llenos de miedos a la vida, porque, permíteme que lo diga, pero esos pobres niños viven en una burbuja, tan absurda y tan peligrosa para nosotros lo que seguimos los lineamientos que marca nuestro régimen social. ¿Imaginas nuestro futuro y el de nuestros hijos al lado de estos desescolarizados? A mi me da un miedo terrible, la verdad que cuando lo traigo a mi mente me dan una ganas de acabar con todos ellos. Es que tan sólo toma un minuto para pensar en lo que tendremos que vivir con estos hippies por todos lados, seguro ni se bañan, he visto fotos donde incluso toman como muy gracioso que sus desescolarizados anden en pijamas todo el día, sí, me lees bien, ¡TODO EL DÍA! ¿qué tiene eso de gracioso? Ahora que lo pienso, entonces ¿qué hacen en su día a día? ¿duermen o qué? Yo creo que sí. Ahora entonces me comprendes, entiendes mi preocupación, imagina nuestro futuro lleno de gente sin bañarse y en pijamas por las calles como si nada, pobres de mis hijos, no sé que van a pensar de eso, ¡esos mugrosos desescolarizados!

Y lo peor, sí, aún no lo he escrito, espera a que lo leas. Estos desescolarizados serán unos ignorantes de adultos, de hecho, creo que ya lo son, porque piénsalo, estos niños no están aprendiendo nada, ¡hay no! siento que estamos regresando en el tiempo a la época de las cavernas, al rato ya ni podrán hablar ¿cómo nos comunicaremos con ellos? Creo que en definitiva serán como otra especie, un humanoide algo atrasado y con nada en el cerebro. ¡Terrible! Porque puedo apostar que ni matemáticas básicas saben, ahora hablar de escritura o lectura ¡pf! queda en el olvido.

Es que de verdad no los comprendo, no entiendo porqué les resulta repugnante aprender en la escuela, si las escuelas son lo mejor que ha construido nuestra sociedad. Después, también resulta que abundan entre estas familias de cavernícolas los ex docentes, osea, personas que trabajaron dentro de nuestro maravilloso sistema escolar, ¿qué pasa con ellos? ¿qué no vieron lo hermoso del aprendizaje para las masas? De verdad que no comprendo por qué estos profesionales han optado por salir del sistema y sacar a sus hijos de él.

Ahora bien, ya te conté de mis primeras preocupaciones, me falta otra. ¡La socialización! estos desescolarizados no socializan, no tienen 6-7 horas diarias en un salón de clases junto a 15-25 otros niños para socializar de lunes a viernes, entonces, ¿cómo aprenderán a convivir? ¿cómo si no están en el único lugar donde la socialización es promovida? Incluso hoy día existen nuevas pedagogías donde los niños trabajan diariamente por equipos, ¡eso se lo están perdiendo! y cuando sean adultos no sabrán cómo compartir, no tendrán la capacidad de ser parte de nuestra sociedad, de verdad que ¡cuánto daño le están haciendo a sus hijos! Yo incluso conversé con una amiga psicóloga, una experta con muchos años de experiencia con niños y me decía que esto de los desescolarizados es un daño irreversible para nuestra sociedad, que esos niños jamás serán capaces de integrarse con nosotros, tal cual sucede cuando los animales crecen en cautiverio y pasan muchos años en sus jaulas como entretenimiento de otros y haciendo lo que los demás les dicen, comiendo a la hora que les toca, jugando cuando les es permitido, etc. a estos animales, cuando les liberan no saben qué hacer con sus vidas y seguro muchos mueren devorados por predadores al poco tiempo. 

Es una tristeza lo que estos padres están haciendo a sus hijos, pobres niños jamás conocerán el mundo real, no tendrán amigos, no sabrán de esas cosas que sólo pasas en la escuela, no conocerán al amor de su vida en una de ellas, ni tendrán la posibilidad de ser normales como nosotros.

En cambio, nuestros hijos, los que sí van a las escuelas, seguro serán adultos llenos de experiencias bellas durante su etapa escolar, aprenderán mucho y se convertirán en adultos felices, trabajando en lo que aman y siendo parte de la normalidad. Seguro no terminan como los desescolarizados, trabajando en Mc Donald´s o peor aún, en OXXOs de cajeros, nuestros hijos terminarán sus brillantes carreras y conseguirán un trabajo maravilloso con oficina privada y secretaria, con super sueldos y una carrera en avance constante (suspiro) ¡suena hermoso!

Otra. También ahora dicen que los desescolarizados son “libres” ¡bah! ¿libres de qué? si nadie nos tiene atados a nada, si todo está dispuesto así, es porque nuestros gobiernos quieren lo mejor para nuestra sociedad, quieren que avancemos y que construyamos en conjunto un mejor mundo y parte de ello, de su plan perfecto, es el sistema educacional, en definitiva lo es, porque sin él, entonces ¿cómo nuestros hijos formarán parte de esta visión que nuestros gobernantes tienen de nuestro futuro? Lo ves, te lo digo porque es cierto, yo lo creo, nuestro sistema educativo es la respuesta a la necesidad de nuestra cultura-sociedad de avanzar, de crecer, de ser mejor y mis hijos formarán parte de ello y de eso estoy muy orgullosa. Libres nosotros que sabemos lo que queremos y no andamos como paranoicos sacando a nuestros hijos de las escuelas creyendo en supuestas teorías conspiratorias por parte de nuestros amados y venerados gobiernos.

Yo digo que hay que hacer una marcha para terminar con esta situación, la podemos llamas “La Marcha contra los cavernícolas desescolarizados” y cerramos todas las carreteras hasta que estas familias recapaciten y regresen a sus hijos a las escuelas, osea, también tienen que ver que con mis impuestos se hace posible que existan las escuelas y ellos tirando a la basura ese dinero que me quitan, ni en eso tienen consideración, están tan cerrados en su mundito hippie lleno de rastas, pijamas y piojos que no ven las consecuencias de sus actos. De verdad que deberían quitarles a los hijos, se de algunas familias a las que sí les han sacado un susto esos del DIF, ojalá que esa preciada institución nos dé mejores noticias próximamente y regrese al sistema a cientos de niños. Únanse, los desescolarizados son una amenaza real para nosotros los normales, son una pequeña sociedad secreta que contagia a su paso y provoca que otras familias caigan en su mundo donde los niños mandan y los padres son sólo sus “amigos” ¡qué irresponsabilidad! Te imaginas un mundo donde los padres sean visto como iguales a los niños, o peor aún, donde los niños sean considerados como iguales a los adultos, un caos total. Hay que evitarlo a toda costa.

Sinceramente espero que estos desescolarizados recapaciten, pero como no creo que lo hagan, al menos hagamos sus vida un fastidio con nuestras preguntas sobre la socialización, sobre sus hijos en una burbuja, sobre cómo le van a hacer para entrar a las universidades, sobre el daño que les hacen a sus pobres hijos al tenerlos fuera de las escuelas, sobre eso que dicen de permitir a los niños que aprendan lo que quieran, cuando quieran y sobretodo eso de dejarles jugar todo el día.

Los desescolarizados son una amenaza real, piensan.

Del corazón de una madre que no tiene ganas de desescolarizar ni de comprender a los desescolarizados, por una persona que considera que el sistema es parte de nuestra vida o somos anormales, por una madre tan común que seguramente todos los desescolarizados se han topado con una como ella.

***Una reflexión crítica al sistema y nuestra sociedad basada en comentarios y experiencias reales de cientos de familias que ha optado por desescolarizar.

***Escrito con un toque de humor negro por Zayda Cadengo (fundadora y directora de este sitio web y quien promueve la desescolarización).

unschooling para todos los niños

El Unschooling es para todos los niños, ¿será también para todos los padres?

unschooling para todos los niños

Tengo sólo 5 minutos al día en los que no necesito pensar en nada, me permito sentarme y sólo dejar pasar el tiempo. Me detengo y funciona no pensar en nada por los primeros 20 segundos, aún trabajo en ello, ya que al cabo del primer minuto ya estoy escribiendo en mi mente lo que encuentras en mis artículos. Y de allí, de esos momentos donde “no hago nada” ha nacido la siguiente reflexión, algo con lo que me encuentro todos los días.

He leído tantas veces en conversaciones en las redes sociales, en comentarios e incluso en artículos que el Unschooling es una “forma de educar en casa”. A mi parecer, no lo es. La idea del homeschooling donde se tiene un horario, un currículo que seguir, incluso una escuela virtual, eso si suena más convincente al hablar de “educación en casa” y es respetable, siempre he creído que cada familia elige lo que mejor le viene, lo que mejor se ajusta a su forma de ver y vivir sus días. No creo incluso en esa palabra que ronda la red donde se refieren a una versión híbrida (un Unschooling mezclado con un Homeschooling) de educación en casa “el flexischooling”, incluso yo he caído en la pronunciación y escritura de la misma. Pero, bien pensado el asunto, creo que no tiene sentido, ¿cómo es que existe tal cosa?, ¿cómo se puede ser homeschooler y unschooler a la vez? o será que es ¿un día si y otro no?, ¿cómo funcionaría eso?

No lo se, pienso en ello y siento que es tan fácil decir ES o NO ES, ¿porqué tendemos a crear palabras para nombrar algo intermedio? ¿será que nos sentimos más cómodos si estamos en medio? “así nadie me juzga, yo estoy en medio”, cuando en definitiva es IMPOSIBLE que exista, desde mi perspectiva y pedagogicamente hablando.

Ahora bien, sobre Unschooling. Me encuentro con esto: somos una familia Unschooler pero de vez en cuando hago a mis hijos llenar libros de ejercicios que no pidieron, pero que yo considero son necesarios para su futuro; o los dejo hacer lo que quieren hasta que me parece que ya fue suficiente de “juego” ¡qué se pongan a trabajar!; o les invito y aliento a seguir sus intereses pero yo les digo cómo deben investigar, qué deben escribir, cómo deben hacerlo ¡ellos no saben cómo, me necesitan!; o les leo libros que para mí son geniales y todo niño debería amar y necesita leer durante su infancia “yo los amé, a mi me sirvieron mucho ¿porqué a mis hijos no?”; o les dejo perseguir sus sueños e indagar sobre lo que les interesa un rato, terminando eso que ingresen a su escuela online y cumplan con lo requerido allá; entre otras tantas que no dejo de escuchar. Se vale proponer más no imponer. Lo que me ha llevado es pensar: “¿será que el Unschooling ES PARA TODOS LOS NIÑOS, pero no para todos los padres?”.

Los adultos, sus padres, nosotros somos los inseguros, los miedosos, los no creativos, los faltos de imaginación, los desconfiados (sin generalizar, pero…¡vaya que así somos muchos!) Somos nosotros los que permitimos que el aprendizaje fluya naturalmente o lo frenamos por completo. Los padres somos los responsables del cómo viven su día a día nuestros hijos, somos nosotros los que determinamos con nuestras acciones y nuestra vida “el cómo” viven sus días, ellos son nuestro reflejo y si en algo “fallan” es fallo nuestro, si algo no comprenden es porque nosotros hemos provocado esa incomprensión; se sienten inseguros, nosotros provocamos esa inseguridad; no saben qué o cómo hacer o resolver algo, somos nosotros quienes fomentamos esa falta de creatividad; sienten desgano al pensar en investigar, esa falta de ganas de investigar también es provocada por nosotros; no tienen ganas de aprender sobre algo nuevo, esas escasas ganas de encontrarse con nuevos aprendizajes, ¿adivina de dónde provienen?…y la lista sigue.

¿Porqué afirmo que el Unschooling es para todos los niños?

El Unschooling es para todos los niños porque TODO niño nace libre y curioso, autodidacta por naturaleza, dispuesto a aprender por iniciativa propia, sediento de nuevos conocimientos; así nacimos todos, pero el sistema educativo se encargó de hacernos creer que aprender es aburrido y que no tiene sentido. No conozco niño alguno que no tenga ganas de aprender sobre algo o que nada le provoque curiosidad o le interese. Puede haber niños que se sientan perdidos, pero eso no es culpa del niño, siempre lo digo, ¿qué está sucediendo en esos momentos en los cuales no parece estar interesado en algo? ¿y si lo que necesita es un mejor acompañamiento?

Ahora bien, ¿qué necesita un niño(a) para vivir el Unschooling y disfrutar de su aprendizaje libre y autónomo?

Por su parte, básicamente nada, SÓLO SER ELLA/ÉL MISMO. Por otro lado, necesita padres que confíen en él o ella, que estén tranquilos y relajados, que se comprometan a documentarse sobre el cómo es que su hijo(a) aprende, que se comprometan a seguir y acompañarles no a imponer ni a obligar a “trabajar” ; padres libres, libres para aprender en conjunto con sus hijos, libres de esas cosas de las que se han contaminado durante su vida escolar; dispuestos a comprender el aprendizaje desde otra perspectiva, comprender que la verdad es que nuestros hijos aprenden de TODO en TODO MOMENTO, sin necesidad de nosotros sugerir tal o cual actividad, material, materias a cursar, libros que leer, etc. Hemos aprendido que así es como hay que “enseñarle” a los niños, nos enseñaron durante todos nuestros años escolares que si no tienes una maestra al frente y unos libros que llenar, un programa estricto que seguir y unas materias que cursar, no estás aprendiendo; tenemos muy bien aprendido que jugar es “perder el tiempo” y que sólo basta con los 20 o 30 minutos de recreo para ello y que para nada se aprende durante esos tiempos de juego; que la única manera en que se aprende es como supuestamente “aprendimos” nosotros. Y perdón por todos los “aprender” pero era necesario.

Te pregunto, ¿si hoy tuvieras que resolver uno de esos exámenes de los primeros años escolares, (elige el grado y materia que tú quieras) lo aprobarías? ¿De verdad recuerdas lo que te “enseñaron”? Entonces, ¿porqué creer que nuestros niños hoy necesitan de esas mismas metodologías? ¿Porqué entonces recrear la escuela en casa? ¿Porqué repetir lo mismo que sabemos bien, no ha funcionado? Sabemos, quienes hemos optado salir del sistema educativo, que las escuelas no aportan lo que un individuo requiere, que el sistema es obsoleto, que no es eso lo que deseamos para nuestros hijos, para su futuro.

Es hora de abrir los ojos ¡nuestros hijos nos necesitan! y nos necesitan para ser sus compañeros de aventuras, sus proveedores de experiencias de aprendizaje, de materiales significativos de acuerdo a sus características individuales, edades e intereses. Nos necesitan atentos, nos necesitan observadores, incluso nos necesitan documentando sus procesos de aprendizaje, llevando un record del cómo es que llegaron a tal o cual aprendizaje, de lo que a ellos les interesa, de esas preguntas que surgen de pronto y de la nada y a las que habría que darle seguimiento por la valiosa aportación en su desarrollo.

¿Quieres ser un padre Unschooler? ¡Sí puedes! No tardes mucho porque HOY es cuando, porque cada día que pasa es irrecuperable. Es cuestión de decisión, como siempre digo, es personal y sí, es necesario trabajar en ti mismo para lograr este cambio de pensamiento, es necesario cambiar tú y comprender el Unschooling desde tu propia vida para lograr transmitirlo a tus hijos. ¿Cómo empezar? Sé un unschooler tú también, investiga sobre lo que te interesa ¿habrá algo sobre lo cual quisieras saber más y no lo has hecho? Sé, autodidacta, busca algo nuevo para conocer y comparte tus aprendizajes y el cómo los obtuviste con tus hijos. No se te ocurre nada por ahora, investiga sobre los intereses que manifiesta tu hijo y compartan un momento conversando y mostrando lo que encuentren cada uno por su parte. Promueve desde tu propia vida, con tu ejemplo, lo que quieres desarrollar en la vida de tu hijo(a).

Entonces, para cerrar, te dejo algo para reflexionar: “El Unschooling es para todos los niños, ¿será también para todos los padres?”
Y al final, esa será decisión tuya y de nadie más, vivir este estilo de vida radical, es compromiso TOTAL y requiere mucho, pero mucho, RESPETO hacia tus hijos, hacia sus procesos naturales de aprendizaje, hacia su ritmo y cada una de esas características que le han único.

Como siempre, gracias por leerme.

Zayda C

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Las 5 habilidades que nuestros hijos necesitan desarrollar (Parte 3 Sociales)

Llamamos habilidades sociales al conjunto de conductas que son manifestadas en situaciones interpersonales. Es decir, todo aquello que forma parte del “relacionarnos con los demás”. Estas conductas a las que nos referimos requieren de un buen autocontrol emocional y por supuesto una buena comunicación, el respeto a las creencias, ideales, cultura y prácticas de quienes nos rodean. En resúmen, la clave es la tolerancia.
Como habilidades sociales podemos mencionar:
-Aceptar la responsabilidad al comenzar y terminar alguna tarea en especial.
-Trabajar con un grupo de personas compartiendo y colaborando respetuosamente con todos sus miembros.
-Tener la sensibilidad para escuchar a los demás, tomas decisiones sin atropellar los derechos de otros, valorar diferentes puntos de vista, creencias, ideales y personalidades; expresar nuestra opinión cuidando no ofender a quien nos escucha.
-Ponerse se acuerdo, tener la capacidad de ceder para llegar a acuerdos en común (sin modificar o interponerse con nuestras convicciones), solución de conflictos actuando de manera razonable, siendo justos.
-Capacidad de debate, formulación de preguntas y escuchar a los demás para lograr en conjunto una decisión que convega a todos.
-Comprender que cada situación requiere de una conducta apropiada para ello, que cada acción tiene una reacción (que nuestras acciones tienen consecuencias); tomar diferentes roles dentro de un grupo, según se requiera (tomar el liderazgo o seguir al lider).
Estoy convencida de que en el día a día tanto nosotros, como nuestros hijos, tenemos oportunidades de desarrollar estas habilidades. Es posible encontrarnos son situaciones incluso dentro de casa que requieran de seguimiento. En ocasiones podemos observar en nuestros hijos que algunas de estas capacidades arriba mencionadas, requieren de más trabajo. Sabemos que ellos crecen todos los días y que con nuestra compañía ellos comprenderán cómo es que estas capacidades les ayudarán toda su vida.
Dentro de la dinámica familiar podemos toparnos con algunas oportunidades de desarrollo de habilidades sociales. Un juego de mesa y el respeto de sus reglas es una forma de trabajar en ello, deportes que nuestros hijos practican, incluso la rutina familiar, desde las tareas compartidas en casa hasta los horarios que se disponen para ello. Es importante que nuestros hijos siempre sean parte del proceso, la socialización requiere de una reflexión constante sobre nuestras actitudes y comportamiento, por esta razón, abordar el tema después de una riña o discusión es de suma importancia, esto hace visible para el niño su comportamiento y le hace confrontarse consigo mismo y sus acciones.
Este proceso requiere de sensibilidad, es fácil hacer que nuestros hijos reflexionen sobre sus actitudes si hacemos las preguntas correctas y mucho tiene que ver con su personalidad. Funciona preguntarles ¿cómo te sentiste al hacer o decir tal o cual cosa? ¿cómo crees que (la otra persona) se sintió? ¿cómo podrías resolver esto sin dañar a nadie? ¿cómo puedo ayudarte a resolverlo? ¿qué crees necesitar para resolverlo? ¿qué vas a hacer la próxima vez que te sientas así?, etc.
Las respuestas te sorprenderán, nuestros hijos tienen la capacidad de autoregular su comportamiento, sólo debemos dejarles reflexionar en ello para permitirles que encuentren las respuestas pos sí mismos, y en ello se conozcan a profundidad y logren relacionarse con los demás sin entrar en conflicto y respetando sus diferencias.
La socialización se “aprende” todos los días, las oportunidades están allí, busquemos la manera de apoyarles en esta parte tan importante de su desarrollo.
Para finalizar esta publicación me gustaría compartir contigo lo siguiente, te invito a reflexionar al respecto.
Durante la infancia nuestros hijos se ven inmersos en una cultura que promueve como socialización el estar dentro de una institución educativa. El que ellos estén fuera del sistema, aprendiendo a su paso y desde sus propias convicciones, se ha prestado para argumentar sobre la falta de socialización en niños homeschooles/unschoolers. Nada más equivocado. La socialización como su defición lo describe, es la capacidad de comunicarse efectivamente en situaciones interpersonales. Esas oportunidades de establecer conexiones socioculturales, en el caso de los niños educados en casa son mucho más reales y naturales que las que se viven dentro del sintema educativo en cualquiera de sus niveles. Los niños son confinados a estructuras cerradas y con poca tolerancia a la diversidad, las instituciones educativas separan a los niños por edades, donde los momentos para jugar o platicar con sus “amigos” son menos de 30 minutos al día, donde cada tema sobre el cual pueden hablar entre sí es planeado por un docente.
Muchas instituciones dicen promover una educación “diferente” por medio del socioconstructivismo, donde su argumento sobre el aprendizaje por medio de la convivencia con sus pares, en interacción y trabajo colaborativo dentro del aula, respetando sus intereses y queda anulado cuando es completamente anti natural que el aprendizaje e intereses de todo un grupo sean tratados de la misma forma, cuando se considera que los intereres de 25 o más alumnos son los mismos, cuando se les obliga a seguir un programa porpuesto por un grupo de adultos, simplemente no tiene sentido.
La vida real, fuera de las instituciones, permite que la socialización se dé naturalemente, sin estrategias psicopedagógicas para forzar la comunicación y convivencia “armónica”, con diversidad de edades, en ambientes no preparados, sin programación de actividades, más bien aprevechando cada recurso, personas, actividades, libros, investigaciones; aprovechando el ambiente del cual forman parte, sea cual sea la sociedad en la que viven.
Gracias por leernos,
Zayda C.

Amamos la naturaleza (Inteligencia naturalista)

Amamos la naturaleza, nos encanta observar, recolectar, tocar, oler, correr entre árboles, escuchar a las aves, los sonidos de otros animales y del viento entre los árboles; encontramos algo que amamos en familia y sinceramente aún no conozco una persona a quien no le guste, pero no niego la posibilidad. Creo firmemente que al estar en contacto directo con la naturaleza, surgen oportunidades de aprendizaje y la posiblidad de desarrollar sus habilidades de investigación. Es mucho más probable que en un entorno natural, lleguen a formular preguntas y se comprometan a buscar sus respuestas. Podrían sólo comenzar por observar pero poco a poco hacer anotaciones e incluír allí sus observaciones, como cualquier científico lo hace. Registrar y organizar datos para después hacer sus interpretaciones y porqué no, al final de tanto investigar, observar y todo el proceso científico, presentar sus conclusiones, por escrito o en una presentación oral. Y en ese proceso final agregamos las habilidades de comunicación (hablar, leer, escribir, presentar, entre otras). Basicamente hemos hecho de una experiencia en contacto con la naturaleza, todo un conjunto de aprendizajes.
Como siempre digo, y me gusta repetirlo porque creo que es importante, las posibilidades son muchas.
Desde una caminata por un parque, hasta un paseo en el bosque o la playa, siempre encontrarán algo que les interese. Son curiosos y los verás siempre ansiosos por tocar y observar de cerca cuanta criatura, planta o roca se les presenta.
Un paseo junto al Río Missouri nos dió la posibilidad de aprender sobre los ríos:
-¿Cómo se forman?
-¿Qué tipo de vegetación los acompaña?
-¿Qué animales viven en él?
Investigamos sobre este en particular y se sorprendieron al encontrar que estaban paseando junto al río más largo de Estados Unidos; que aquí donde estabamos este río dividía dos estados y que sólo con cruzarlo estarían en el estado de Nebraska. Fué pretexto perfecto para hablar un poco sobre los ríos de nuestra tierra. En fín, aprovechamos todo lo que pudimos de la experiencia y aún no termina, porque, como he dicho antes puedes continuar aprendiendo de una experiencia, tomas las fotos y las sacas de vez en cuando para platicar al respecto, permites que la conversación avance y verás que llegarán a nuevos cuestionamientos y posibilidades de investigación.
Incluso en tu casa pueden surgir este tipo de posibilidades. Un día de lluvia, algo de agua acumulada en charcos. ¡A mojarse un poco! ¿Qué aprendemos? Desde cómo es que llueve (el ciclo del agua), hasta qué organismos viven en un charco y cómo es todo un ecosistema. ¿Cómo es que se crean esos círculos en el agua cada paso que doy? ¡Tanto que aprender de un simple charco de agua!                                          Las plantas y árboles que tienes en casa también pueden servirte. ¿Porqué aprender de un libro las partes de un árbol, de una planta o las de una flor si las tienes en casa? Mucho mejor es tener ese libro o la información al respecto y sentarte junto a un árbol, una planta o una flor para comparar las ilustraciones y la información.
Amamos la naturaleza porque la comprendermos, nos convertimos en parte de ella cuando nos relacionamos con ella. Valoramos sus características y cada ser que en ella vive porque los observamos de cerca, porque nos acompañan en nuestro caminar por esta vida. Si no tenemos contacto con ella ¿cómo es que se nos pide cuidar de ella?, sería completamente ilógico. Hay que saber sobre ella, vivir entre ella para amarla y respetarla.
En una de esas veces en las que no estamos buscando aprender algo, simplemente en un estacionamiento de hotel, guardando las maletas. Mi nena de sólo cuatro años me dió una lección hermosa. Se acercó a unos enormes pinos y me dijo: “Ven mami, te quiero enseñar algo”. Corrí detrás de ella lista para fotografiar lo que me mostraría. Me dice: “¿Vez este árbol?, mira aquí tiene como una mano y con mi cabello me conecto con él, como en la peli de Avatar, él árbol me habla y yo a él”.
 Quede fascinada a punto de llorar con lo que me decía y cómo es que había logrado comprender que somos parte de este planeta, que cada ser dentro de él es importante y tiene una función. Ellos logran entender lo que muchos adultos, sin importar cuanto lo intenten, no pueden. Este fué un momento en donde el fruto de lo que sembramos en su corazón era finalmente cosechado.
En una publicación anterior hablamos sobre el modelo de Howard Gardner sobre “inteligencias múltiples” y comenté que hablaríamos a profundidad sobre cada una de ellas para identificarlas en tus hijos y generar oportunidades de desarrollo basadas en esas diferencias que los hacen únicos.
Hoy dentro de todo lo anterior y en base a experiencias reales te he hablado sobre la inteligencia Naturalista. Para definirla mejor y no omitir nada, te comparto la definición oficial : “Es la capacidad de percibir las relaciones entre las especies y grupos de objetos y personas reconociendo las posibles diferencias o semejanzas entre ellos. Se especializa en identificar, observar y clasificar miembros de grupos o especies siendo el campo de observación el mundo natural”.
Observa a tus hijos, seguro tenemos muchos lectores naturalistas. No dudes en compartir con nosotros tus experiencias, nos encantaría publicar tus comentarios. Sabemos que cada familia aprende diferente, comparte con nosotros cómo es que abordan algunas temáticas. Siempre es bueno aprender de los demás.
Como siempre, gracias por leernos.
Zayda C.